Las pieles que utiliza Malababa son pieles certificadas de serpiente pitón, seleccionadas cuidadosamente . Proceden de Indonesia, donde estos animales forman parte de la alimentación local, y su uso responde a una filosofía clara: aprovechar de forma responsable un subproducto de la industria alimentaria, siempre bajo una regulación estricta del gobierno indonesio.
Para Malababa, el aprovechamiento total de los materiales de origen animal es un principio fundamental. Una vez en España, las pieles atraviesan un proceso de acabado completamente artesanal. Se raspan para lograr la elasticidad adecuada, se lavan y se vuelven a curtir sin cromo.




